La identidad nacional y la unidad están formalmente simbolizadas por una serie de iconos y motivos convencionales, como la flor de cerezo, la bandera nacional roja y blanca que retrata el sol naciente y el crisantemo. Estos símbolos han adquirido un gran significado porque están asociados con la familia imperial y la Segunda Guerra Mundial. El crisantemo, por ejemplo, sirve como la cresta de la familia imperial, y las flores de cerezo fueron utilizadas en la propaganda de guerra para representar la gloria de los pilotos suicidas kamikaze. Muchos grupos políticos progresistas se resisten a izar la bandera y a cantar el himno nacional (Kimigayo) debido a sus asociaciones en tiempos de guerra.
La cultura japonesa contemporánea enfatiza las expresiones simbólicas de la identidad local o regional. Por ejemplo, la identidad local y el orgullo son comúnmente expresados a través de “famosos productos locales”. Casi todos los pueblos, aldeas y ciudades son famosas por algo, a menudo un arte popular localmente distintivo, una especialidad culinaria, una canción tradicional o las artes escénicas.